Discrepo de Carlos González ( II )
Belén 7 Diciembre 2009
Repasando la entrevista al doctor Carlos González que le hicieron en el blog Bebés y más la semana pasada, nos quedamos con una pregunta pediente: >¿Qué medidas ayudarían a mejorar verdaderamente la conciliación laboral?.
Para mí la respuesta es inconcebible, “Conciliar la vida familiar y laboral quiere decir, debería querer decir, “hacer las dos cosas a la vez”. Como la madre africana que trabaja la tierra o vende en el mercado con su hijo a la espalda. Como nuestros bisabuelos, que ayudaban a sus padres en el campo o en el taller desde la infancia.”. Después continúa explicando como hemos separado la vida laboral y la familiar, como él ni sabía donde trabajaba su padre y concluye diciendo “Si queremos volver a conciliar trabajo y familia, deberemos cambiar completamente nuestro sistema productivo. Y si no, si optamos por seguir considerándolos inconciliables, pues tendremos que seguir eligiendo: o trabajas, o haces vida familiar”.
El señor González considera que llevar un niño a la espalda durante una jornada de 10 o 12 horas es conciliar, por muchas veces que lo leo no consigo interpretarlo de otro modo. Eso no es conciliación, no se están encargando de sus hijos sino cargando con ellos. Además del tremendo trabajo, estás mujeres añaden 8 o 10 kilos a sus espaldas. No se cubre otra necesidad del bebé que las básicas. Eso no es afecto, ni apego, es necesidad y supervivencia. No creo que el bebé esté en el mejor lugar expuesto al sol africano o a las lluvias monzónicas.
Citando otra vez a una de mis compañeras trabajar desde casa es una forma de conciliación, los horarios flexibles para ambos padres, la baja por maternidad y paternidad adecuada a las necesidades, y cualquiera que permita atender a un bebé como corresponde y realizar un trabajo productivo.
En otra ocasión, esta vez en El Mundo, le preguntan al doctor: ¿Podría indicar la causa de los colicos del lactante?
Esta es su respuesta: Se llama cólico al llanto excesivo en la infancia, normalmente no tiene que ver con dolor de barriga ni otras enfermedad. Hay un cajón de sastre y seguro que hay muchísimas causas. Creo que la más frecuente es la falta de contacto físico. En las sociedades en que los niños van todo el día colgados de su madre, no se conoce el cólico. También hay algunos casos más raros debidos a alergias.
La pongo íntegra para que no parezca sacada de contexto. Este señor está responsabilizando a los padres de los cólicos del lactante. Al estilo del doctor Bettelheim que en los años 50 llamaba madres-nevera a las que tenían un hijo autista. Las separaba de sus hijos porque creía que el autismo era la consecuencia de la falta de afecto hacía el bebé.
No entiendo porque no recibe la respuesta que merece por parte de la profesión, y de las madres de bebés con cólicos. ¿Por qué se calma el niño con los masajes o el ruido blanco?, ¿porqué no deja de llorar al cogerle en brazos?, ¿porque parece que le dé un pequeño espasmo? y sobre todo, ¿qué pasa a los tres meses, el bebé se acostumbra a la falta de afecto?.
No he conseguido encontrar ninguna opinión médica que respalde la teoría de este doctor. Del cólico del lactante, de lo frustrante que es, se habla en cualquier foro de padres, también en los de crianza natural o de apego, y se supone que ellas son las que no se separan de sus hijos ni un momento. Lo sufren madres que dan el pecho y otras que dan el biberón.
Repito una vez más que le reconozco a este médico el mérito de haber reducido la influencia de Estivill, y por supuesto su labor a favor de la lactancia materna. Leyéndole se ve que sus argumentos no tienen nada que ver con los de sus seguidoras más extremistas. Pero no creo que debamos creernos todo lo que dice sin cuestionarlo, solo porque es un “gurú” de la pediatría. Algunas de sus afirmaciones son dificiles de entender, asimilar y aceptar e incluso, como en el caso de los cólicos, resultan insultantes.
Más información | Discrepo de Carlos González
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Susana dijo:
Es un extremista que me provoca rechazo incluso en la forma que tiene de defender la lactancia materna, en la que recomienda sin ruborizarse lo más mínimo a las madres de hijos como el mío que desde el nacimiento se supo que jamás iban a mamar -en el caso de mi hijo por una fisura palatina- que recurran al sacaleches, que destroza el pecho de una señora que no tiene una lactancia establecida.
En fin, por lo que sé a él la polémica le sirve para que se le conozca, y también me extraña que no haya respuesta de otros pediatras a sus opiniones taxativas sobre cualquier asunto. De todas formas sus respuestas son muy previsibles, bebé pegado a su madre todo el santo día y mamar, mamar y mamar.
Un saludo
Belén dijo:
Susana, casi todas las que hemos vivido lo del sacaleches te entendemos y sentimos lo mismo. Es una pesadilla que no sirve para nada.
La polémica le ayuda a vender libros y concertar charlas y disertaciones. Todo lo cubre diciendo que cada uno haga lo que crea mejor, pero tiene un club de fans demasiado extremistas. Y sí todo lo arregla con tener al niño colgado del pecho día y noche.
Gracias por expresar tan claramente tu opinión, un saludo.
julian dijo:
Pues a mi me encanta este hombre, ¿extremista? Puede ser, pero el extremismo es lo único que puede hacer que la sociedad de consumo, de las guerras y la marginación llegue a su fin. Prefiero hacer lo que quiera mi hija que lo que quiera un pediatra.
El problema creo que está en este “centrismo” que se ha instaurado en nuestras sociedades: y eso si que es algo gordo.
Belén dijo:
Julian, para gustos los colores y tu opinión es tan respetable como todas. Ahora, no creo que tu hija sepa más lo que necesita que un pediatra.
Unos prefieren la libertad de elección de los niños y otros la educación y los límites, mientras sea con amor y respeto todo irá bien.
Sobre el centrismo y los extremismos creo que este no es el foro adecuado.
Un saludo y gracias por dejarnos tu opinión.
Cris dijo:
¡Hola!
Empezando por el cólico, no creo que se acuse a las madres/padres del cólico de sus hijos, sino a la obsesión occidental por prohibir, entre otras cosas, coger a los niños en brazos “porque se acostumbran” o con algún argumento semejante. Al contrario, a menudo he leído a Carlos González lamentar lo poco que se valora la crianza de los hijos, con lo agotador que es (”¿Todavía estás de permiso? ¿Y cuándo empiezas a trabajar?”, como si criar a un hijo fuese como estar todo el día en la playa bebiendo daiquiris). En todo caso, las acusa de no escuchar a sus corazones, o a sus tripas, y dejarse convencer por las opiniones de supuestos “expertos” (¡incluida la suya!, pero él lo que intenta es “desconvencer”)
Por otro lado, no he tenido la oportunidad de comprobar las fuentes sobre los datos que maneja respecto del cólico del lactante en otras sociedades. Asegura que en culturas donde el apego constante es la norma, no existen registros de casos de este cólico. Si eso es cierto, entonces la explicación más razonable es que nuestros niños lloran por falta de contacto. Eso no quiere decir que los niños con contacto continuo no lloren nunca, claro. Todos los niños lloran, pero éstos lloran menos. Y a veces, ciertamente, no sabemos reconocer el motivo, tanto más cuanto menor es el niño. Con toda seguridad, Carlos González no tiene pruebas de sus afirmaciones (y así lo reconoce: sólo es una opinión), pero decir que el cólico se debe a la falta de contacto es, como mínimo, tan razonable como achacarlo a otras causas indemostrables, como que tiene gases, que el sistema digestivo se está formando, o que el niño está liberando el estrés acumulado.
En cuanto al segundo argumento de tu post, realmente, dicho así, “como la madre africana que trabaja la tierra con su hijo a la espalda”, etc, suena muy fuerte. Voy a intentar explicar lo que creo que son las posturas de este pediatra, porque en este caso las comparto plenamente.
En “Un regalo para toda la vida”, donde más se extiende sobre este asunto, habla de las medidas habituales con las que más o menos todos/as podemos estar de acuerdo: alargar los permisos de maternidad/paternidad, flexibilizar horarios, facilitar el teletrabajo, etc. No es muy favorable a la idea de que la única medida para la conciliación que proponen las administraciones sean los centros de atención socioeducativa (es decir, guarderías), pero este sería otro asunto del que hablar largo y tendido.
Pero propone una medida más: llevar a los hijos al lugar de trabajo, como la especie humana ha hecho durante cientos de miles de años. Y es en ese contexto donde hay que entender el ejemplo de las madres africanas: si una madre africana con un trabajo extenuante de sol a sol puede llevar a su hijo con ella, ¿por qué no podemos llevarle nosotros a nuestras oficinas climatizadas? Lógicamente, nuestro rendimiento laboral no sería el mismo, pero siempre será mayor que no trabajando en absoluto. Lógicamente, nuestra atención a nuestro hijo no será la misma, pero siempre será mejor que dejarlo en una guardería. Porque, vamos a ver, ¿estamos de acuerdo en que la necesidad primaria de un niño muy pequeño es estar, en este orden de preferencia, con su madre, con su padre o con una persona cariñosa y bien conocida? Entonces el niño que va todo el día colgado de su madre mientras ésta trabaja la huerta, o vende las verduras en el mercado, o hace las tareas domésticas, o cuadra el balance contable sentada ante el ordenador, está satisfaciendo su necesidad primaria.
Pero si las necesidades primarias de un niño muy pequeño se limitan a estar alimentado, caliente y limpio, entonces cualquier día inventarán un robot-nanny que será la solución a todos nuestros problemas.
Esta sugerencia se inserta dentro de una idea más amplia: la de que hemos exiliado a los niños de nuestra sociedad. Los niños, en occidente, son criaturas adorables pero molestas que deben estar circunscritas a sus ámbitos “naturales”: la guadería, el hogar, el parque, como mucho el centro comercial… Pero no debo llevar a mi hijo de 15 meses a una conferencia, a mi cita con el registrador de la propiedad o a la oficina en la que trabajo, porque molestaría.
Reconozco que esta postura tiene algo de revolucionaria (algunos dirían involucionaria) y difícil de digerir. Se dice a menudo que nuestras ciudades son lugares llenos de personas donde, sin embargo, las pesonas se sienten más solas que nunca, donde no conoces a tu vecino y la gente se muere de hambre en la esquina. Quizás sea lógico que una sociedad deshumanizada hasta esos extremos segregue a sus propios hijos.
No sé. Vivimos infinitamente mejor que nuestros bisabuelos o que la mujer africana que trabaja todo el día por su mera subsistencia, pero tal vez hayamos perdido algo por el camino. Tal vez nuestros lugares de trabajo, nuestros lugares de ocio, nuestras ciudades y el mundo que conocemos fueran un lugar mejor si tuviéramos a nuestros hijos bien cerca de nosotros, y no sólo una fotografía en la cartera o sobre la mesa de trabajo. Tal vez una sociedad que antepone el incremento del producto interior bruto o la estabilidad de la balanza de pagos al cuidado de sus hijos (que, al fin y al cabo, son su propio futuro) sea una sociedad condenada a morir ahogada en su propio éxito económico.
No sé. Creo que el simple hecho de que nos extrañemos y sonriamos con displicencia ante la posibilidad (¡solo la posibilidad!) de llevar a nuestros hijos a nuestros lugares de trabajo, y en cambio nos parezca natural ignorar su llanto porque es bueno para los pulmones, o para su educación, o por cualquier otro motivo extravagante, debería encendernos una lucecita de alarma justo aquí, en el centro de nuestras cabezas, a ver si así nos ilumina y encontramos el camino de regreso.
Un cordial saludo.
Belén dijo:
Cris, voy a intentar responderte por orden:
Escuchar a tus tripas como dices no implica tener al bebé todo el día en brazos. Para eso somos seres racionales y podemos plantearnos que es lo mejor para nuestros pequeños, que no siempre es tenerlos pegaditos como lapas. Como ya he dicho otras veces somos mamíferos, no marsupiales. Los elefantes también lo son y no cargan a sus crías, aunque los monos sí lo hagan. Además no todos los bebés quieren estar en el portabebés todo el día, algunos son más independientes, nos olvidamos frecuentemente de que nacen con personalidad.
Es cierto que las madres que optamos por estar en casa con nuestros hijos tenemos mucha presión, pero normalmente es una decisión que sólo algunas podemos tomar, por el motivo que sea. Muchas de esas críticas provienen de la envidia, otras de la falta de entendimiento. Cada uno prioriza como le parece.
No he encontrado ningún estudio que diga que hay menos frecuencia de cólicos en las culturas que fomentan el apego, que por cierto suelen ser las menos favorecidas. Ya he contado en el post porque me espanta esa afirmación y porque me parece poco razonada y gratuita. Y los cólicos no son sólo llanto, entre otras cosas, también son espasmos. Hay estudios serios que los vinculan con una bacteria. Debe ser que se coge por separase de la madre.
No se que pinta un niño en un laboratorio, un hospital, una fábrica, un taller o una mina. En el caso de Carlos González, la consulta de un pediatra es un lugar de riesgo de contagio de enfermedades infantiles, ¿llevarías a tu hijo si trabajaras ahí? O quizá debemos hacer excepciones y sólo los que tienen progenitores oficinistas pueden hacerlo. Aunque tampoco es el lugar adecuado, quizá todos los trabajadores deban adaptarse al llanto, bajar el aire acondicionado al idóneo para el bebé y callarse cuando duerme. Estaría bien ver como lo hacen en la Bolsa.
Pero hay algo más, para tener a su madre el niño no necesita estar colgado de ella, sino tenerla disponible, cerca y tener contacto, pero no tiene porque tocarla 24 horas al día.
Claro que molesta un niño en una conferencia, sería imposible escuchar al ponente que está desarrollando un trabajo y merece un respeto. El hijo es tuyo, nadie más tiene porque aguantar sus llantos o sus carcajadas, habrá quien vaya a la conferencia a escuchar. Si estás con el niño tendrás que elegir y quizá tengas que perderte algunas cositas.
Limpiar la casa con un niño colgado es una imprudencia, los productos que se usan pueden ser tóxicos y no tiene porque respirarlos. Hacer un balance contable es una tarea complicadísima con un bebé a no ser que duerma, la concentración es importante y en este caso muy dificil.
Como suele suceder con los seguidores de Carlos González y la crianza de apego mezclas cosas que no tienen nada que ver. Quien no entiende llevar al niño al trabajo no tiene porque defender que lo mejor es dejarle llorar. Quien no le lleva colgando todo el día no deja de atender a su bebé. Y en el caso contrario,no todas las que le cargan le están atendiendo constantemente.
La conciliación no es incluir al niño en tus rutinas sino hacerlas compatibles. El trabajo flexible, sobre todo desde el domicilio, te permite dedicarte a ambas cosas al 100 por ciento.
Estamos de acuerdo en que lo natural no es que el niño vaya a la guardería, la frase tan manida de que le viene bien para socializarse no la soporto y solo es cierta en muy pocos casos. Pero la necesidad obliga.
Toda la vida, en todas las sociedades, la madre que ha podido permitírselo ha compartido la crianza de sus hijos, no saquemos las cosas de quicio y respetemos que cada uno tome el camino que mejor le parezca.
No me cansaré de repetir que por mucho que el Sr. González diga que solo da opiniones y que no tenemos que seguir ni la suya, no es ajeno al movimiento que hay detrás de él y debería tenerlo en cuenta al hacer declaraciones.
Como madre se lo dificil que es elegir el tipo de crianza para tu pequeño, en todos los casos debes renunciar a algo importante. No me parece que nadie pueda juzgar a otra madre por la decisión que tome y mucho menos quien no se ha visto en el caso.
Gracias por tu interesante aportación, es agradable leer opiniones argumentadas aunque no se compartan. Un saludo.
Cris dijo:
Hola. ¡Bien argumentado! Me gustaría tenerlo tan claro como tú. Pero también me gusta la gente que duda.
Todo esto es opinable, incluso lo del cólico (mientras no haya evidencia científica de lo contrario). Lo bueno de sitios como el tuyo es que se puede discrepar desde el respeto a las posturas del otro (por cierto, y adaptando a Obi Wab Kenobi, ¿quién es más extremista? ¿El extremista o el extremista que grita “¡extremista!”?).
En el fondo, es una cuestión de educación, y ya sabemos que de eso andamos justitos últimamente. Tan maleducada es la persona que recrimina a la madre que amamanta en público a su hijo de tres o cuatro años, como la que recrimina a la que da el biberón a su hijo recién nacido (esta frase, por cierto, no es mía, sino de Carlos González, aunque cito de memoria)
Lo único a lo que no puedo evitar replicarte es a lo de “no es ajeno al movimiento que hay detrás de él y debería tenerlo en cuenta al hacer declaraciones”. No estoy de acuerdo. Creo que cualquiera debería tener libertad para opinar lo que le venga al fresco, con el único límite del respeto a la libertad ajena. Es como si alguien le dijera a Mariano Rajoy, pongamos por caso, que no debe criticar tan duramente a Zapatero porque algún extremista podría cometer alguna barbaridad con el presidente por culpa de sus palabras. Rotundamente, no. Si eso ocurriera, el responsable no sería Rajoy, sino el extremista. En eso consiste el libre albedrío.
Un cordial saludo y enhorabuena por el blog.
Belén dijo:
Cris, gracias por tus palabras, me alegro mucho de que nuestro propósito de que Uno más en la familia sea un lugar abierto al diálogo y respetuoso con todas las opiniones llegue hasta los que nos leeís.
Estoy totalmente de acuerdo con el segundo párrafo. Si tuvieramos educación todo iría mucho mejor. Educación y respeto por los demás.
No tengo todo tan claro, llevo 4 años leyendo y aprendiendo sobre crianza para poder hacerlo con mi niña lo mejor posible, pero cada día es un nuevo reto. En lo que no tengo ninguna duda y puedo incluso ser extremista, es en que no quiero imposiciones, ni dogmas, no me gusta que se meta miedo a las madres ni que se nos haga sentir culpables, especialmente cuando se utilizan argumentos poco sólidos e incluso sin ellos. Creo en el corazón, el instinto, la razón y el conocimiento como la mejor forma de educar a nuestros hijos. Y por supuesto en el respeto a las decisiones de los demás.
Respecto a la responsabilidad de Carlos González puede que tengas razón, pero usando el ejemplo que pones, si Rajoy dice que habría que matar a Zapatero y alguno lo hace, tendría una responsabilidad, al menos moral. El Dr. González sabe como se van a interpretar sus palabras en algunos foros y quizá debería conducirlos hacia el respeto. Se que alguna vez habla de ello, de no demonizar la lactancia artificial, pero no debe hacerlo con suficiente fuerza.
También soy consciente de que quienes compran la mayoría de sus libros y van a sus conferencias quieren oir determinadas cosas y supongo, que escribe sus libros para que se vendan.
Por cierto, respecto a los cólicos, está hablando un pediatra, tendría que poder basar sus opiniones en algo más que lo que él piensa, es un científico, no un divulgador.
Gracias por este interesante y enriquecedor intercambio de opiniones. Espero que volvamos a tener la oportunidad. Un saludo.
Berenice dijo:
Claro que el Dr. González es un extremista:
Un extremista que está a favor de los que aún no pueden articular palabras.
Un extremista que nos habla de nuestros orígenes, de la naturaleza humana…
Un extremista al que mi niño (que ahora tiene 25 meses de edad) le estará eternamente agradecido.
PD. 25 MESES + 04 DÍAS DE LACTANCIA MATERNA
Porque así lo hemos decidido, mi marido, mi hijo y yo.
Y ha sido MUY IMPORTANTE conocer la manera de pensar del Dr. González, para darnos la oportunidad de educar con apego…
Y regalarle a nuestro niño hermosos recuerdos de la infancia…
Datos extras:
Trabajo fuera de casa 6 horas diarias
Llevé a mi niño a la oficina por 10 semanas cuando regresé de la incapacidad (que en México son 6 semanas después del parto)
Desde entonces, lo cuidan las abuelas
Mi niño come bien, días más, días menos.
Es un niño normal… Solo que educado con apego, que para nosotros es mejor.
Belén dijo:
Berenice, me alegro mucho de que tengas una lactancia tan feliz, y espero que siga así mientras queraís los dos. Me alegro, así mismo, de que hayas encontrado en Carlos González un maestro y que sus teorías te complazcan. Has tenido mucha suerte por poder tener a tu bebé en la oficina, eso sí es un privilegio.
Lo que no comparto es la identificación del apego con la lactancia materna. Ni la identificación de ésta con los “recuerdos hermosos de infancia” que es lo mismo que relacionarla con la felicidad del niño.
Una mamá que no da el pecho puede estar igual de apegada a su bebé o más que quien sí lo hace. Las defensoras de este tipo de lactancia no podeís arrogaros este título.
Supongo que tu bebé estará apegado a sus abuelas, que es con quienes pasa muchas horas en el día. Porqué entiendes que lo está más a tí que a una madre que no da el pecho y ha renunciado a su trabajo, con todo lo que ello conlleva?
Como digo me parece estupendo que cada una haga lo que quiera, pero por favor, sin acaparar títulos que no corresponden.
Gracias por dejarnos tu experiencia que seguro que es muy útil para algunas mamás. Un saludo y enhorabuena por tu bebé.