18 junio 2012 Noticias

foto de un nieto con un abuelo

Entre los bebés y los ancianos existen muchas diferencias moleculares. A lo largo de los años las personas tienen una modificación en su epigenoma (encargado de regular los genes que están o no activos).

Cuando se compara el ADN de un bisabuelo y de un bisnieto no existirían muchas pautas para distinguir cual es cual, pero las cosas van cambiando independientemente del genoma, en especial dentro de las normas que regulan los genes. Un grupo de profesionales españoles notaron que existen diferencias moleculares que existen entre un recién nacido un anciano.

Cuando hablamos de epigenética nos estamos refiriendo a un grupo de órdenes químicas que permiten que algunos genes se ‘enciendan’ o ‘apaguen’ para que en el caso de dos gemelos genéticamente iguales sufran enfermedades diferentes. Esta es la primera vez que se compara el epigenoma de un anciano, un hombre de edad intermedia y un recién ácido. Para ellos se han comparado las marcas moleculares entre los tres y se observaron los cambios que van apareciendo con el paso de los años.

La distorsión que va sufriendo el epigenoma con la edad se refleja en la mayor fragilidad de los cromosomas o en la presencia de ciertos genes (por ejemplo los que se encargan de la regulación cerebral en los glóbulos blancos de la sangre). Por otro lado se ha descubierto que el envejecimiento molecular fue más destacado en algunos organismos. Esto permite concluir que algunos órganos y mecanismos sufren peor el paso de los años que otros.

Vía | El Mundo
Foto | Flickr – Mandoft

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