12 septiembre 2017 Parto, Salud

Anestesia Epidural en el parto

La anestesia epidural es aquella que se utiliza para intervenciones quirúrgicas menores o diversas pruebas en las que existe riesgo de fuerte dolor y se necesita que el paciente esté consciente. En los últimos tiempos se ha puesto muy de moda que se utilice en el momento del parto. Su ventaja más destacada, según sus defensores, es que la madre evita el doloroso trance, sin perderse ni un sólo segundo de este momento tan especial.

Como ya hemos visto, en un post anterior, algunas son las ventajas que avalan su utilización durante el parto, sin embargo, y no vamos a ser totalmente confiados, también existen algunas desventajas que quizás pueden hacer dudar de su eficacia y conveniencia.

Para los defensores del parto natural, utilizar la anestesia epidural es totalmente contraproducente, especialmente porque se pierde esa magia que supone el momento del alumbramiento. Quizás esa relajación extrema, unida a la pérdida de dolor, no es algo que vaya de forma natural en un proceso en el que tiene que existir una tensión añadida.

A pesar de que la anestesia epidural nos la ofrecen como totalmente segura, no podemos obviar que se trata de un potente fármaco que, como todos, puede causar algún que otro inconveniente. Pero ¿sabes cuáles son esos riesgos a los que puedes enfrentarte si optas por la anestesia epidural durante el parto?

dolor de cabeza y epidural

Partos más largos o dolores de cabeza

Entre los problemas que nos podemos encontrar está:

  • La parturienta no puede empujar. Debido a que con la anestesia se pierde la sensibilidad en la zona baja del cuerpo, es imposible poder empujar en el momento en el que el niño lo necesita, ya que a la mujer le resulta imposible dirigir hacia donde lanzar la fuerza.
  • Los partos se hacen más largos ya que esa relajación le puede afectar también al bebé. De hecho, en algunos casos, se puede parar por completo, teniendo que recurrir a otras ayudas como la oxitocina.
  • Bajada de tensión arterial importante. Aunque una de las ventajas de la epidural es mantener a raya la tensión arterial y no dejar que suba en exceso, en otras pacientes puede ocurrir el efecto contrario y es que descieda notablemente, provocando serios problemas en el bebé.
  • Otros efectos adversos que puede padecer la embarazada es vértigo, escalofríos y dolores de cabeza; estos últimos se pueden padecer, incluso, hasta una semana después del nacimiento del bebé.

Vía | Ok diario
Fotos | El blog de la salud y Wiki mujer

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