14 septiembre 2009 Consejos, Opinión, Padres y madres, Parto, Salud

cesarea

Si tienes dolor, fiebre, y sobre todo, si se produce un aumento del flujo vaginal o si éste desprende un olor desagradable, es muy importante ir a la guardia médica. La mayor parte de los episodios de fiebre postcesárea se deben al aumento de temperatura que provoca la lactancia, pero mantener una temperatura de 38 grados durante más de dos días puede ser síntomas de una infección.

Se debe utilizar el sentido común y evitar las posiciones que nos obliguen a forzar la zona abdominal. Por ejemplo hay que tratar de no subir escaleras, restringir las labores domesticas al mínimo y solevantar ningún tipo de carga que pese más que el bebé. Tampoco es bueno realizar movimientos bruscos al abrir el cochecito del bebé. Y debemos prescindir de los zapatos que obligan a agacharse para abrocharlos.

Para levantarse de la cama, lo mejor es ponerse primero de lado, y apoyarse en el codo para incorporarse.

Al toser o estornudar, conviene sujetar con las dos manos la herida, situando los pulgar es por encima de la cicatriz y el resto por debajo. Al sentarse o ponerse de pie hay que flexionar primero el cuerpo hacia delante y después doblar las rodillas protegiendo el abdomen con las dos manos.

Para cambiar al pequeño, lo ideal es utilizar una mesa alta. Pero si hay que hacerlo en la cama, lo mejor es sentarse frente a él y evitar los giros de cintura. A la hora de acostarlo, arquea la espalda manteniendo al bebé pegado al pecho, flexionar mucho las rodillas y colocarlo en la cuna, estirando los brazos, cuando sea posible.

Fuente | Ser Padres Hoy

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