23 febrero 2012 Salud

La DTP no causa convulsiones febriles
Una investigación danesa descarta la relación entre convulsiones febriles o epilepsia con la administración de la vacuna DTPa, difteria, tétanos y tósferina acelular, combinada con la de la poliomielitis y con la del Haemophilus influenzae tipo b (pentavalente). Los autores han realizado un estudio poblacional con 378.834 niños nacidos en Dinamarca entre 2003 y 2008, y que fueron seguidos hasta fin de 2009. Además de un estudio autocontrolado de una serie de casos de niños con convulsiones febriles durante el seguimiento de la cohorte.

El Doctor Gary Freed, director de la unidad de evaluación e investigación de la salud infantil de la Universidad de Michigan, quien no participó en el estudio afirma que, “Estos datos indican que no hay un riesgo significativo asociado con la vacuna combinada DTaP-IPV-Hib. No hay un mayor riesgo de epilepsia, y no se mostraron diferencias en el riesgo de convulsiones febriles en los siete días posteriores a la inmunización entre los que fueron vacunados y los que no”.

Aproximadamente uno de cada 25 niños sufren convulsiones febriles al menos una vez entre los seis meses y los cinco años. De los niños evaluados, poco más del dos por ciento de los niños (7,811) fueron diagnosticados con convulsiones febriles antes del año y medio. Los autores encontraron un ligero aumento del riesgo de convulsiones el día de la primera dosis y de la segunda, pero no con la tercera. En general no hay un mayor riesgo de convulsiones febriles, comparando a los bebés vacunados con los que no lo habían sido la semana anterior. Los investigadores comprobaron que el riesgo absoluto para un niño de sufrir una convulsión febril es de uno por cada 25.000 vacunados.

El Doctor David Kimberlin, profesor de pediatría de la Universidad de Alabama en Birmingham, asegura que las vacunas “No son peligrosas en lo absoluto”. Explica que sospecha que los niños que tuvieron convulsiones febriles justo después de la vacunación, ya estaban enfermos y la vacuna aumento un poco su temperatura. Esto hizo que “tuvieran la convulsión un poco antes de lo que la hubieran tenido”. Es decir, iban a tenerla de todos modos.

Todos los expertos y organismos de prestigio recuerdan que los mínimos efectos secundarios que pudiera tener una vacuna son menores que el riesgo de contraer la enfermedad. Por tanto, animan a los padres a vacunar a sus hijos.

Vía | Healthfinder
Foto | Flickr-UNICEF Sverige

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