18 octubre 2016 Padres y madres

Un especial vínculo afectivo

Todas las personas nacemos con la capacidad de sobrevivir en diferentes condiciones, pero también tenemos necesidades que deben ser cubiertas. Entre las necesidades básicas encontremos las fisiológicas (como la alimentación, higiene, sueño), las de protección ante distintos peligros (reales o imaginarios), la de explorar el entorno y también la de establecer vínculos de tipo afectivo.

Es muy importante para todo niño que nace contar con vínculos afectivos que irán desarrollando a lo largo de su vida. Si no se satisface esa necesidad se puede sufrir de una carencia emocional.

El vínculo afectivo o apego es una relación muy particular que los pequeños crean con una cantidad reducida de personas. Este vínculo se forma basándose en la proximidad y el contacto con las personas cercanas a través del tiempo. Mediante el apego los niños están buscando su seguridad.

Los mecanismos de apego se hacen más notorios cuando los niños se sienten en situaciones especiales como separaciones, enfermedades, peleas con otros niños. En el momento en que los niños pequeños sienten la necesidad de apego lo normal es que lloren, una manifestación común en estos casos. Al aprender a hablar y poder comunicarse corporalmente no necesitarán acudir al llanto para comunicar su necesidad sino que podrán expresarse de una forma más explícita.

Si bien el apego no solo se da con los padres y los familiares cercanos, pudiéndose manifestar con los educadores, cuidadores, etc los expertos en la materia aseguran que la principal figura del apego, la más representativa es la madre.

Los mecanismos de apego se hacen más notorios cuando los niños se sienten en situaciones especiales como separaciones, enfermedades, peleas con otros niños.

Sabemos que en muchas ocasiones por cuestiones laborales y por recursos económicos ambos padres se ocupan por igual de la atención de los pequeños, aun evaluando esta realidad se considera que la figura fuerte en lo que a apego se refiere es la madre, especialmente en las primeras etapas de vida.

Es muy importante que los adultos entendamos que el apego no se debe vincular directamente con el proteccionismo sino que debe ser la construcción de una relación afectiva en un contexto emocional adecuado e incentivando a la aparición de las conductas autónomas.

Lo ideal será que el pequeño cuente, en sus primeros años, con diferentes figuras de apego, así podrá tener un correcto desarrollo afectivo. Es realmente importante que los niños vayan adquiriendo en su vida una buena seguridad afectiva sin caer en una sobreprotección para que pueda construir su personalidad sobre una plataforma firme. Si el pequeño siente que los padres y las figuras de autoridad aceptan todos sus caprichos se volverán inseguros, poco autónomos.

Se sabe que los vínculos de apego que no se establecen a tiempo pueden generar problemas en su posterior vida social, incluso con sus propios padres.

Etapas del apego

Existen diferentes etapas del apego, la primera va desde el nacimiento hasta los dos meses. En esta etapa los bebés no tienen aún muy maduro el vínculo del apego.

A partir del segundo mes hasta el séptimo los pequeños van afianzando sus vínculos afectivos con la madre, con el padre o con sus cuidadores. Si bien todavía aceptan a extraños, éstos van teniendo una menor atención.

Desde los siete meses hasta los dos años de edad se van profundizando la relación de apego, esas conductas se van formando alrededor del desarrollo evolutivo tanto en el campo emocional como en el desarrollo físico.

Vía | Psico diagnosis
Foto | Pixabay – Unsplash

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