13 julio 2015 Consejos, Entretenimiento

disfrutar playa con bebé

La playa es un lugar perfecto para que los niños disfruten de unas estupendas vacaciones. El contacto con el mar, la arena y el sol regalan a nuestros niños, y también a los adultos, experiencias únicas y maravillosas con las que recargarnos de energías suficientes como para afrontar, más tarde, el ritmo desaforado del calendario laboral.

Pero si bien este paisaje contiene muchos elementos positivos, también tenemos que llevar especial cuidado, sobre todo si acudimos con bebés o niños muy pequeños a los que cualquier descuido le puede traer graves consecuencias. Desgraciadamente este entorno natural y maravilloso no está todo lo cuidado que debiera, quizás porque el ser humano sigue siendo el ser más inconsciente y maleducado, con su entorno natural, de todo el planeta.

Verás que, nada más llegar, tu bebé encuentra en la arena su mejor juguete. Hacer castillos, excavar buscando tesoros ocultos o hacer unas argamasas increíbles, le pueden mantener perfectamente entretenido durante un buen rato. Pero para que esto suceda con verdadera diversión y alegría, mejor será que inspecciones antes donde lo vas a colocar y si ese espacio está limpio de todo. Desgraciadamente son muchas las colillas, restos de botellas, papeles o cualquier otra basura no orgánica que aparece entre la arena y que nuestro peque puede confundir como un juguete más, llevárselo a la boca y provocar graves problemas.

Si tenemos la suerte de estar en primera línea y justo donde el mar llega a mojarnos los pies, también encontramos otros elementos que pueden resultarnos peligrosos, además de atractivos. El mar, en su continuo movimiento, transporta hasta la orilla pequeñas conchas, algunas de ellas rotas, algas y piedrecitas de lo más atractivas. Cuidado porque no siempre los cantos están pulidos y queda alguna astilla, pudiendo provocar alguna herida.

No te descuides en ningún momento ni lo pierdas de vista. Incluso aún estando en la orilla, nuestro bebé se puede ahogar. No olvidemos que en sólo 2 centímetros de agua se puede producir este fatal desenlace. Y, tal y como nos aconsejan los pediatras, siempre al alcance de nuestra mano.

Y, por supuesto, no olvidar la protección solar continuada, ponerle ropitas adecuadas, mantenerlo en la sombra el máximo tiempo posible y ofrecerle agua y líquido a menudo. Un golpe de calor para los bebés pueden acabar con nuestras mejores vacaciones.

Foto | Pixabay – Platiniumportfolio

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