1 junio 2017 Consejos

Bebé comiendo papilla

Cuando nuestro bebé esté preparado para ir introduciendo nuevos alimentos en su dieta, y siempre siguiendo los consejos aportados por el pediatra, es el momento de empezar con los guisos especiales para él. En principio son muy sencillos de realizar en casa ya que apenas van a ocuparnos tiempo. Pero podemos aprovechar, y puesto que al principio sus tomas serán en pequeñas cantidades, para hacer un poquito de más y guardarlos debidamente para comidas posteriores.

Ya hemos visto como las papillas caseras para nuestro niño, pueden guardarse en la nevera como máximo dos días (48 horas). En el caso de que queramos conservarlas más tiempo, debemos congelarlas. Pero ¿sabes cómo hacerlo para que se conserven perfectamente, con todas sus propiedades y sin riesgos?

Las zanahorias, los nabos y las patatas no se deben congelar

Los purés de pescado y carne nos pueden durar hasta 3 meses en el congelador. Sin embargo los de verduras pueden llegar hasta los 6 meses, conservando todas sus propiedades. Sin embargo hay verduras que no se llevan bien con el congelado como son las zanahorias, los nabos y las patatas. Si quieres añadir a tu puré congelado alguno de estos alimentos, tendrás que hacerlo en el momento.

Tampoco es recomendable congelar las papillas de fruta. Mucho mejor hacérselas en el momento, especialmente si llevan algún tipo de cítrico, como la naranja, ya que estas frutas son ricas en vitamina C y la pierden totalmente durante el proceso de congelación y descongelación.

comidas congelador

Consejos a seguir para una buena congelación

Los recipientes que vayamos a utilizar para guardar la papilla en el congelador, deben ser seguros y que se puedan cerrar de forma hermética para que no quede ningún poro o ranura. Antes de introducir el alimento los lavaremos bien y desinfectaremos, con el fin de evitar que prolifere cualquier germen.

Los alimentos que vayan a formar parte de la papilla deben estar debidamente hervidos y cocinados sin añadir nada de sal. Haremos el puré y lo dejaremos enfriar antes de introducirlo en el congelador. Le añadimos una cucharada de aceite y una vez esté frío congelar inmediatamente.

Utilizaremos recipientes en los que sólo nos quepa una ración, de esta forma podremos hacerlo de forma individual, sin tener que descongelarlo todo, ya que es conveniente que sea consumido de una tacada. A ese recipiente le pondremos una etiqueta con la clase de puré (pescado, carne, verdura…) y la fecha de elaboración.

Consejos a seguir para una buena descongelación

Cuando hemos decidido descongelar uno de los recipientes para la comida del bebé debemos hacerlo de forma natural y poco a poco. Sin embargo, si se nos ha olvidado y la necesitamos consumir ya, mejor que el microondas es utilizar el baño maría.

Una vez se ha descongelado, vaciaremos el recipiente en un cazo y lo dejaremos calentar unos minutos. De esta forma nos aseguramos que si existiera algún germen o bacteria se elimine al instante.

Si hemos descongelado un recipiente en el que había demasiada papilla y nuestro niño ya no quiere más, no podemos volver a congelarlo, por mucho que nos duela deberá ir a la basura.

Fotos | Hablando de nutrición y Cosas de anas

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