28 junio 2017 Consejos, Nutrición

papillas para el bebé

El primer contacto del bebé con la alimentación, después del útero materno, es a través del pecho de mamá o del biberón. Poco a poco, y siempre siguiendo las instrucciones de nuestro pediatra, le iremos añadiendo más y más nutrientes, hasta completar un menú variado y en el que aparezcan todos los grupos de alimentos.

Dependiendo del tiempo que podamos dedicar a ello, de nuestra dedicación al mundo culinario o, incluso, de nuestra filosofía sobre la nutrición, podemos elegir hacerles las papillas en casa o comprar las que comercializan en farmacias o supermercados. En cualquier caso es necesario seguir algunas pautas para que puedan disfrutar de ellas sin ningún peligro y, siempre, conservando los nutrientes en toda su plenitud.

Las papillas comerciales vs caseras

Después del biberón y sus primeras papillas de cereales, en las que utilizaremos la leche materna para mezclarlas y que se hacen en el mismo momento del consumo, vendrán nuevas aventuras en las que aparecen las frutas, las verduras, la carne o el pescado. Hay que respetar siempre las indicaciones del pediatra a fin de evitar problemas digestivos y de aparición de alergias.

Se trata de un momento muy especial para ambos, especialmente para nosotras si somos novatas, y mucho más para nuestro bebé que extrañará todo aquello que llegue a su boca y no sepa a la leche de mamá. Que acepten este cambio con agrado será la base, en gran parte, para su alimentación, casi, de por vida.

Pero la duda que siempre nos asalta es si las papillas comerciales son mejores o no que las que realizamos en casa. Según algunos estudios, los niveles nutricionales de las compradas son iguales que las caseras, aunque muchos sigamos teniendo serias dudas.

Calentar las papillas del bebé

Consejos para calentar y servir la papilla al bebé

Las papillas comerciales son las más sencillas de preparar y servir a nuestro bebé. Sin embargo hay algunos detalles que debemos tener en cuenta. Suelen ser tarritos de cristal cerrados herméticamente, solo es necesario quitar la tapa y poner a calentar.

Generalmente,y puesto que ya en todas las casas hay uno, lo solemos hacer en el microondas. A no ser que sea imposible, es mucho mejor hacerlo al baño maría. Con el microondas no se controla de igual modo el calentamiento, pueden quedar burbujas de calor muy caliente, que quedan ocultas, haciendo que se queme de forma accidental. Así que si no puedes prescindir de este electrodoméstico, mejor lo viertes en un plato y siempre utilizando la temperatura mínima.

En cuanto a la papilla casera, puedes hacer para varias veces. Ya vimos en un post anterior cómo podemos congelarla para no perder ninguna de sus propiedades. Pero si no has hecho demasiado, pero tienes para un par de veces dentro de las 48 horas siguientes, puedes guardarla en el frigorífico. Para calentarla sólo tienes que sacar la ración que vaya a tomar el bebé y hacerlo del mismo modo que con las comerciales. Eso sí, recuerda que siempre es mejor el baño maría que el microondas.

Fotos | Brainclue y Mami recetas

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