15 enero 2016 Recién Nacido, Salud

conjuntivitis neonatal

La conjuntivitis suele ser un problema de salud que se presenta en los ojos de los seres humanos sea cual sea su edad. Se trata de una inflamación de la conjuntiva, es decir, de la parte blanca del ojo y que puede resultar infecciosa en mayor o menor grado, apareciendo por distintos motivos. En el caso de los recién nacidos resuelta especialmente alarmante aunque no siempre supone ningún tipo de gravedad, eso sí, siempre debe ser valorada y tratada por el pediatra.

La conjuntivitis neonatal suele aparecer a lo largo de los primeros días tras el nacimiento y debido a una infección, vírica o bacteriana, tras pasar por el canal vaginal de la madre. No olvidemos que el niño pasa del útero materno, lugar totalmente esterilizado, a otro mundo en el que los gérmenes y otros “bichitos” atacan con total impunidad. En los prematuros suele ser mucho más habitual ya que su sistema inmunológico no está del todo formado.

Si vemos que los parpados del bebé se han hinchado o segrega excesivas legañas, debemos llevarle al pediatra para que valore de qué tipo de conjuntivitis puede tratarse: vírica, bacteriana o alérgica, ya que cada una de ellas tiene un tratamiento distinto. Las características de cada una son:

  • Conjuntivitis vírica: la produce el virus del herpes tipo II (vaginal). Suele ser poco frecuente y aparece a la segunda semana tras el parto.
  • Conjuntivitis bacteriana: la producen los estafilococos, estreptococos y bacterias coliformes, son gérmenes que se encuentran en la vagina materna y el contagio se produce en el momento del parto. Entre el cuarto y sexto día, tras el nacimiento, aparece en un ojo y, a los dos o tres días, se pasa al otro. Lo notarás por un edema en los párpados y conjuntiva, así como la ausencia de legañas.
  • Conjuntivitis alérgica: se dan en niños de más edad y sólo aparecen en determinadas estaciones como la primavera. Los síntomas suelen ser picor y lagrimeo.

El pediatra es el que tiene que valorar de cuál de ellas se trata y aplicar el tratamiento adecuado que suele tratarse de un colirio antibiótico. Puedes ayudarle en casa limpiando sus ojitos con cuidado y suero fisiológico y gasas estériles para evitar que se le peguen los párpados. También es conveniente que cubras sus manos con unos guantes o la misma manga de su ropita, con el fin de que no se toque los ojos.

Vía | Con mis hijos
Foto | Pixabay – Neva79

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