23 agosto 2009 Embarazo, Salud

Complicaciones del embarazo: Placenta Accreta, Increta y Percreta
La placenta es el órgano que conecta al feto con la pared uterina, le provee de alimento y oxígeno y elimina los desechos conduciéndolos a los riñones maternos. Produce hormonas necesarias para el embarazo y el parto, es en definitiva, el órgano vital del feto. Como ya vimos al hablar de la placenta previa, en ocasiones no se implanta donde debería o como debería y se convierte en un problema de la gestación.

En 1 de cada 2.500 embarazos, es decir, con poca frecuencia, la placenta se implanta en la pared uterina a mayor profundidad de lo que debería, según la profundidad se denomina de diferentes maneras, aunque se utiliza placenta accreta como genérico. La placenta accreta se adhiere al miometrio, que es la capa muscular del útero por debajo del endometrio. Es el caso más común de implantación profunda, constituyendo el 75 por ciento de estos casos.

La placenta increta penetra en el miometrio, es decir, en el músculo uterino. Supone un 15 por ciento de estos casos. Por último, la placenta percreta atraviesa el miometrio e incluso se implanta en otros órganos como la vejiga. Es la forma menos común de implantación profunda, suponiendo el 5 por ciento de los casos.

Se desconocen los motivos por los que la placenta se implanta profundamente, pero se sabe que hay relación con la placenta previa y con antecedentes de cirugía uterina y cesárea. Es sabido que la cesárea aumenta el riesgo de sufrir una futura placenta accreta y que cuantas más cesáreas previas haya habido, mayor es el riesgo. En un 60 por ciento de los casos de placenta accreta había habido múltiples cesáreas previas.

Generalmente la placenta accreta produce hemorragias en el tercer trimestre y se diagnostica por medio de ultrasonidos. Lo normal es que sea un parto prematuro y si se conoce con anterioridad, se practica una cesárea. El médico evaluará la situación y te administrará medicación, te indicará reposo absoluto o programará el parto, dependiendo de la gravedad.

Para separar la placenta del útero tras el parto, es necesaria la cirugía. En muchas ocasiones es necesario realizar una histerectomía, es decir, la extirpación del útero. Si se detecta pronto, será algo que tendrás que hablar con el ginecólogo para ver las opciones si deseas tener más hijos. Si la placenta es percreta, otros órganos pueden verse afectados. El principal riesgo para la madre es la hemorragia que puede causar este tipo de implantación por sí mismo o durante la cirugía.

Lamentablemente, no hay ningún método para prevenir la placenta accreta.

Vía | Lacted
Foto | Flickr

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