15 agosto 2017 Salud

Síntomas más comunes

Un artículo más en el que hablaremos de los síntomas más frecuentes que nos llevan a pensar que nuestro bebé podría estar enfermo. Aprovechamos la oportunidad para invitarte a leer nuestra entrada anterior en la que hemos tocado el tema, además de sugerirte siempre consultar con un pediatra.

Uno de los síntomas más comunes es notar que nuestro pequeño está más irritable de lo normal.

Bebés irritables

Así como el letargo debe llamarnos la atención, lo mismo sucede con la irritabilidad. En los primeros meses de vida sabemos que el llanto es la manera que tiene el bebé para comunicarse.

Es muy importante pensar que en el caso de los recién nacidos la fiebre puede ser grave.

Es normal ver que los niños vayan desarrollando distintos tipos de gritos, seguramente no gritarán o se quejarán igual si quieren comer, cuando tienen sueño o cuando quieren un cambio de pañal, también tendrán una manera de comunicarse si se sienten mal. Ante este tipo de situación podrá ser más difícil consolarlo.

En muchos casos el llanto del bebé se relaciona con la presencia de un cólico, esto empieza después del nacimiento y puede darse por unas semanas más.

Tengamos en cuenta que si está irritable o quisquilloso podrá terminar más agitado de lo normal y comenzará a temblar. La irritabilidad puede ser un síntoma de dolor abdominal, dolor en los oídos, una infección bacteriana, una infección viral o un simple estreñimiento. En el caso de que el llanto continúe un plazo superior de lo normal lo ideal es llevarlo al médico para que lo examine. En el caso de necesitarlo el profesional indicará qué tipo de tratamiento realizar.

Fiebre

Es muy importante pensar que en el caso de los recién nacidos la fiebre puede ser grave, si el bebé tiene más de tres meses de edad no llegará a ser un verdadero problema. Mediante la fiebre el organismo se encontrará luchando contra una infección

Existen dos maneras ideales para medir la temperatura del niño, se lo podrá hacer tanto en la axila como en el recto, recordar nunca usar un termómetro que este relleno de mercurio. La manera más efectiva es la rectal, pero muchos padres no están de acuerdo de hacerlo así.

Para tomar la temperatura en la axila te aconsejamos colocar el bulbo del termómetro en la axila del pequeño y sostenerle el brazo hacia abajo, que esté pegado al cuerpo, esperar hasta que el termómetro llegue a registrar la lectura. La temperatura normal va de los 36,7° C a los 37,5° C en el caso de que se tome en la axila.

A partir de los cuatro años una buena medida es utilizar termómetros orales. Nunca usar termómetros de oído en los recién nacidos ni lactantes, ya que pueden registrar datos erróneos. Los termómetros de oído se pueden emplear después de los dos años de vida. Otros termómetros que son inexactos son los de cinta, que se utilizan en la frente de los pequeños.

Vía | About kids health
Foto | Pixabay – Myriams fotos

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