12 julio 2012 Desarrollo

El nino y la sexualidad
No sólo los adultos tenemos nuestras apetencias sexuales. Los niños, desde su época de bebé, también tienen sus estimulaciones sexuales que deben ser detectadas por los padres para que no les resulten antinaturales.

La orientación y educación de los padres en ese sentido es clave. Si nos dedicamos a restringir, a prohibir, podemos causar malestar en el desarrollo futuro del niño. Debemos aprender a identificarlo y dejar que el niño lo exprese. Veamos como lo exterioriza el niño.

Desde su nacimiento hasta cumplir aproximadamente un año y medio, el niño satisface sus placeres sexuales de manera oral. Mamar, chupar o llevarse algo a la boca son acciones significativas. Un abrazo a mamá o el acercamiento a un objeto suave también determinan esa satisfacción.

Cuando el niño esta entre el año y medio y dos años, se desarrolla de otra manera. Las expulsiones anales y uretrales producen placer en el niño. No olvidemos que en esta época comienza a tocarse los genitales, incrementando su curiosidad.

Cuando alcanza los tres años, el tocamiento de genitales va en aumento y luchan por conseguir su identidad sexual. Un ejemplo es cuando los niños comienzan a orinar como las niñas y viceversa.

Debemos adoptar la sexualidad como algo natural y parte del desarrollo de nuestro pequeño. No cerremos nuestra mente con corta pisas de tipo moral que no nos permiten compartir con él ese desarrollo sexual. Aportemos nuestra experiencia en ese sentido. Vivamos con él ese crecimiento sin echarnos las manos a la cabeza.

Las acciones del niño que hemos señalado aquí son perfectamente normales en su edad y deben ser respetadas por los padres para que aprenda el por que de esas cosas. No pongamos trabas. Sólo aprendamos y enseñemos junto a nuestro hijo.

Vía | peques.com

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