14 octubre 2009 Otros, Recién Nacido

Una comadrona polaca ayudó a nacer a 3.000 bebés en Auschwitz

Una historia tremenda pero verídica. En la Alemania nazi, muchas mujeres que fueron trasladadas a los campos de concentración estaban embarazadas y esperaban sus bebés. Como ellas eran necesarias para trabajar en el campo, los niños suponían una molesta carga y muchos fueron asesinados después de nacer.

La manera que los nazis alemanes tenían de deshacerse de ellos era esperar a que nacieran y después exterminarlos. Sin embargo, una matrona polaca se negó a terminar con ellos e, incluso, bautizó a los más de 3.000 bebés a los que ayudó a nacer. Esta mujer, fallecida en 1974 recibe en su tumba la visita de muchos peregrinos quienes esperan ansiosos su beatificación por parte de la iglesia católica.

Se llamaba Stanislawa Leszczynska, una mujer muy religiosa que ejercía de comadrona y, como muchas otras, se vio deportada de su Polonia natal al campo de concentración de Auschwitz, durante la Segunda Guerra Mundial. Allí le asignaron un trabajo en la sala de maternidad donde realizó un gran trabajo a pesar de las condiciones higiénicas.

Trabajaba en una sala de bonito nombre en la que en realidad también se ejercían los homicidios de los recién nacidos. Las madres trabajaban en el campo y los niños suponían un engorro, así es que el famoso y criminal nazi, doctor Mengele, dio orden de que se ahogara a todos los niños que vieran allí la luz del día.

Pero Stanislawa se negó rotundamente a hacerlo y era una partera alemana y sus ayudantes quienes ejecutaban esa orden. Se desconoce porqué no terminaron con la vida de la comadrona polaca, lo cierto es que esta valiente mujer ayudó a traer al mundo a más de 3.000 bebés.

De todos estos pequeños, pese a que nacieron sanos, las condiciones en las que sus madres tenían que amamantarlos y abandonarlos mientras hacían sus labores dio lugar a que muy pocos consiguieran sobrevivir.

Se estima que la mitad fue ahogada por las fuerzas alemanas, más de 1.000 murieron de hambre y de frío y poco más de 30 consiguieron salir adelante. Aquellos que nacieron con la piel más clara y los ojos azules, unos 150 bebés, fueron arrebatados a sus madres para ser entregados a familias u orfelinatos alemanes.

Vía | La Razón
Foto | Maly Gosc

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