16 julio 2016 Noticias

Una curiosa investigación que debes conocer

Aunque parezca mentira chuparse los dedos y morderse las uñas durante la infancia puede llegar a ser beneficioso. Hoy te contaremos acerca de una investigación que parece avalarlo.

Después de realizar un seguimiento a más de mil neozelandeses por varios años se supo que las que se chupaban los dedos y se mordían las uñas de pequeñas eran menos propensas de sufrir alergias a lo largo de sus vidas.

Esto se explica en una ‘hipótesis de la higiene’ que sostiene que la exposición temprana a cierto tipo de gérmenes ayuda a fortalecer el sistema inmunológico. A pesar de ello, chuparse los dedos no parece ayudar en la protección del asma ni de la rintitis alérgica.

Desde la McMaster University de Canadá, el profesor Malcolm Sears señaló: “Aunque no recomendamos alentar este tipo de hábitos, estos parecen tener un lado positivo”.

Objetivos del estudio

El fin de esta investigación ha sido el de evaluar si los hábitos de morderse las uñas y chuparse los dedos, tan común en bebés y niños pequeños. Puede generar un incremento a la exposición a los microorganismos como hongos y bacterias. Además, se buscaba saber si esto ayudaba a entrenar al sistema inmune lo que se denomina, según los profesionales, como ‘sensibilización atópica‘.

Para ello, un equipo de la Universidad de Otago, de Nueva Zelanda, analizó los hábitos en niños neozelandeses, quienes pasados algunos años fueron sometidos a un test de alergias.

Aunque parezca mentira chuparse los dedos y morderse las uñas durante la infancia puede llegar a ser beneficioso.

Así se pudo concluir que los niños que se chupaban los dedos y mordían las uñas tenían una posibilidad menor de desarrollar algunas alergias, por ejemplo, las probabilidades de desarrollar alergia a los ácaros del polvo o el pelaje de perros y gatos era un tercio menor que los pequeños que no tenían ese tipo de hábito.

Los investigadores encontraron que ese tipo de protección aún se mantenía cuando eran adultos, si bien la evidencia en estos caso no era tan clara.

El profesor Bob Hancox, uno de los directores del trabajo resaltó que: “Nuestros hallazgos son consistentes con la teoría de higiene, según la cual la exposición temprana a la suciedad y los gérmenes reduce el riesgo de desarrollo de alergias“.

Cómo el ambiente influye en las alergias

Diferentes investigaciones realizadas con anterioridad pudieron demostrar que muchas veces el ambiente puede relacionarse de manera directa con el desarrollo de algunas alergias.

Tener mascotas en casa, hermanos mayores o vivir en una granja también han sido identificados como influencias ambientales que pueden jugar un rol en e desarrollo de enfermedades alérgicas“.

Su aspecto negativo

Si bien chuparse los dedos y morderse las uñas puede parecer bastante positivo para este trabajo de investigación lo cierto es que también existe un lado negativo del que se debe hablar.

Desde la Asociación Dental de Estados Unidos señalan que la fuerza de los músculos que se emplea al chuparse los dedos puede llegar a cambiar o modificar la forma de la boca y la correcta posición de los labios y de los dientes. En el caso de que esta costumbre se prolongue por el tiempo puede terminar ocasionando la deformación del paladar, además de general problemas al deglutir y callosidades en los dedos.

Es normal que veamos a niños chuparse el dedo desde antes de su nacimiento, se pueden ver imágenes de este tipo en las ecografías, cuando el neonato llega a su segundo mes de gestación. Si los niños continúan con esa costumbre después de los dos años de edad los problemas pueden ser más graves, existiendo el riesgo de desarrolla problemas en su mandíbula.

Vía | Columbia
Foto | Flickr – Irene Nobrega

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