
Recuerdo todavía aquellos trastos mastodónticos con los que los padres, preocupados por la seguridad de sus bebés mientras dormían, se intentaban colocar en sus cuartos. Teclas imposibles, ruidos demenciales y un cableado chirriante que, más allá de desconchar los estucados, acababa por fallar por cualquier sitio con lo cual la comunicación resultaba casi imposible. Después vinieron los inalámbricos y ya nos parecían como de ciencia ficción, claro que si nuestros abuelos de entonces nos vieran ahora, ya no quiero pensar lo que se podrían imaginar.
La llegada de la telefonía móvil, de Internet y de todos estos aparatos, bien llamados, inteligentes, nos está ayudando a crearnos una vida más cómoda, al menos dentro del hogar. Ya son muchas las aplicaciones que conocemos y que nos ayudan, día a día, con solo pulsar una tecla. Por eso los bebés, que son nuestra mayor preocupación, ocupan un lugar de oro en el ranking de aplicaciones útiles (especialmente para papás novatos).








