
Partiendo de la base de que la cesárea es una operación quirúrgica que puede afectar negativamente tanto a la madre como al bebé, y que solo debe realizarse en casos extremos o cuando el ginecólogo dictamine que hay un peligro o una severa dificultad en el parto natural, lo cierto es que se trata de una experiencia que hemos tenido que vivir muchas mujeres, por una u otra causa.
Tratándolo con la seriedad que merece, aunque quitando el mayor hierro posible, hace unos días tuve la ocasión de hablar con distintas mamás que habían pasado por el mismo trance que yo, algo que volvió a confirmarme la variedad emotiva, educativa y sentimental de los seres humanos que, afortunadamente, vivimos nuestras experiencias de forma individual, íntima y con la intensidad necesaria a nuestro carácter. Así me encontré con que mi modo de haber vivido el nacimiento de mi hija poco o nada tenía que ver con algunas de aquellas mamás.









