
Existen pequeñas manías que se producen en nuestros bebés que pueden deberse a muchos y variados motivos. En principio no tiene porqué preocuparnos, todo dependerá de la edad y la asiduidad con la que las observemos. Morderse las uñas, hurgarse la nariz, chuparse el pulgar o tener tics, pueden empezar como un gesto aislado para formar parte de un hábito sólido que lo acompañará hasta su edad adulta. Cuanto antes se erradiquen, mucho mejor, aunque haciéndolo con bastante tacto y muchísimas dósis de paciencia.
Debemos preocuparnos cuando esos gestos se prolongan en el tiempo ya que pueden llevar a situaciones nada favorables para nuestro hijo. Así nos podemos encontrar con situaciones negativas como son: malformaciones físicas como las dentales cuando se chupan el dedo o lesiones cuando se muerden la uñas. Ser objeto de burla por tener acciones demasiado infantiles y, por lo tanto, sufrir el aislamiento social. En cualquier caso hay que consultar a un especialista.









