9 marzo 2009 Consejos, Padres y madres

Mamá, papá, bebé durmiendo
En muchas ocasiones, a la hora de irse a dormir, cuando tendría que reinar la tranquilidad en los hogares, a veces pasa que se convierte en un caos ya que los niños no quieren dormirse. Para ellos el hecho de ir a la cama significa despedirse de todo lo que lo rodea y entrar en un mundo en el que se encuentran solos.


Ellos dejan de controlar lo que están haciendo, abandonan lo que están disfrutando. El hecho de separarse de los que les da placer implica mucha angustia y empiezan con el berrinche.

Cuando se aproximan a los dos años de edad, los niños tienen deseos de independizarse y a la vez tienen ganas de seguir siendo bebés. Lo primero que debemos hacer frente a los caprichos es no enojarnos y entender que es una manifestación típica de la edad, que según como lo manejen los padres puede transformarse en una conducta habitual.

En muchas ocasiones los niños pretenden quedarse en la cama de los padres, este espacio no debería compartirse ya que con él se marcan las diferencias dentro de la familia. Ayudar al niño a dormir solo ayuda a la independización y a mantener la intimidad.
Lo primero que se recomienda hacer es construir el hábito, hacerlo en forma progresiva, si se realiza de esta forma lo más probable es que el niño duerma en su cuarto lo antes posible. En cambio, si cada noche tomamos un hábito diferente, no se podrá hacer mucho.

Es normal que los niños nos demanden cosas a cada minuto, pero satisfacerlos cada vez que abren la boca no es sano para ellos.
Hay que marcar las pautas desde que son muy chiquitos, explicándoles lo que se puede y no hacer. El hecho de poner límites implica saber decir “no”.

Los niños que no quieren irse a dormir suelen no querer comer lo que se ha preparado en la cena, o se ponen inquietos o molestos por cualquier motivo. Los padres deben en estos casos manejar su autoridad (cuidado, no hablo de autoritarismo).

Si todas las noches aparecen conflictos por diferentes motivos, los estados de la familia cambian, todos se ponen de mal humor y aparece la presión familiar y social que solo empeora la convivencia.

Algunos datos para tener en cuenta

  • Debes probar y conocer cuál es tu límite de tolerancia.
  • Respetar los horarios de las rutinas de los niños-.
  • No temas con responder con un NO rotundo. Si se actúa en forma clara los niños comprenden.
  • Mostrar firmeza pero con afecto explicándoles las cosas.
  • Las decisiones deben ser coherentes.
  • Respeta su enojo sin necesidad de intervenir
  • Cumple y sontén lo que se decida.
  • Sé constante en la puesta del límite.
  • Fuente | Ser padres hoy.
    Más información | Padres preocupados por el sueño del bebé

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