29 enero 2015 Consejos, Educación, Nutrición

habitos alimentarios y salud

Nunca está de más incidir en que una buena alimentación es necesaria para que nuestros bebés se desarrollen con todo su potencial, asegurando su buena salud y permitiéndoles una vida mucho más plena y sólida de cara al futuro. A menudo nos quejamos que no come con la variedad y el equilibrio recomendable, pero también tenemos que mirar nuestros actos y hacer un ejercicio de autocrítica para saber si estamos haciendo lo necesario para educarles en esta tarea, y es que a veces se nos olvida que a alimentarse bien también se enseña.

Al igual que les mostramos los colores, los números o las letras, los alimentos son también una fuente de educación para nuestros pequeños. Seguir unas pautas recomendadas, nos pueden allanar el camino para conseguir un bebé buen comedor, que acepte de buen grado los mejores nutrientes y, por lo tanto, procurarle un estado de salud óptimo. Por desgracia, todavía son muchas las costumbres que conservamos y que no nos benefician en esta tarea. ¿Quieres conocerlas?

  • Las personas que cuidan al bebé deben estar coordinadas a la hora de alimentarlo. Cuando se quedan en casa de la abuela comen en exceso o se les ofrecen más chuches para complacerles, o al revés, en casa con las prisas no tenemos tiempo de ofrecerles comidas más naturales y caseras. Si hemos decidido seguir unas pautas en su alimentación se deben respetar estén donde estén.
  • Tener en cuenta el proceso de adaptación de introducción de los alimentos una vez nos lo indique el pediatra. No saltarla a nuestro capricho ni tomar como primeros los consejos de otra gente. De igual modo debemos seguir las indicaciones que nos marque su médico, para así evitar otros problemas que se puedan presentar como en el caso de las alergias.
  • No confundir nunca una buena alimentación con una alimentación excesiva. Todavía son muchas las ideas que, por desgracia, unen la cantidad exagerada con el hecho de comer de forma adecuada. Mejor menor cantidad y más variedad.
  • Los horarios regulares a la hora de comer facilitan una buena alimentación. Procurar, en la medida de lo posible, mantener unos horarios fijos para el desayuno, la comida, merienda o cena, esto ayuda a asentar una buena base en sus hábitos nutricionales.
  • Respetaremos los gustos del niño pero dentro de una medida. Es fácil que rechace un tipo de alimentos, por ejemplo las acelgas, pero esto no quiere decir que le disgusten las verduras. Debemos aprender a ofrecerle la comida de una forma variada y original, incluso a los adultos nos aburren ciertos alimentos si nos los pusieran todos los días y de la misma forma.

Fuente | “La Alimentación Infantil” – Assumpta Miralpeix (Plaza y Janés Editores)
Foto | Carrusel

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