22 noviembre 2017 Educación, Padres y madres

Bebé hablando con su madre

Seguro que en más de una ocasión te has preguntado qué piensa tú bebé cuando le estás hablando. La primera idea que viene a nuestra cabeza es que sólo se fija en el movimiento de nuestros labios o en la cadencia de nuestra voz, sin embargo, y a tenor de las últimas investigaciones, el cerebro de nuestro bebé ya está procesando toda esa información, además de entender y reconocer cada palabra, asociándola con el objeto o el concepto al que pertenece.

Incluso antes de poder verbalizar ciertas palabras, los bebés de 6 meses, ya son capaces de asociar la palabra con el objeto al que pertenecen. Un descubrimiento singular que ha ayudado a comprender como los niños, tan pequeños, ya empiezan a organizar su léxico y como el lenguaje que escuchan a su alrededor les influye a lo largo de su vida.

La clave para saber cómo los bebés aprenden las palabras

Este experimento fue realizado por Erika Bergelson, profesora de Psicología y Neurociencia de la Universidad de Duke, en Estados Unidos. En él se han ampliado las conclusiones que en 2012 pudo demostrar, al comprobar que los bebés de seis meses, tienen una comprensión básica de ciertas palabras, especialmente aquellas relacionadas con los alimentos y las partes del cuerpo.

palabras del bebé

Entienden cuando existe una relación entre las palabras

“Aunque no hay muchas señales claras de conocimiento del lenguaje en bebés, el lenguaje definitivamente se está desarrollando con fuerza bajo la superficie”, explicó Bergelson
Para esta ocasión ha utilizado un software especial de seguimiento ocular, para ahondar mucho más en este tema. En él han participado un total de 51 bebés sanos, a los que se les mostraron en la pantalla del ordenador, distintas imágenes emparejadas que podrían, o no, tener algo en común, al mismo tiempo que se les decía, en voz alta, el nombre de uno de los objetos.

Los bebés miraban más tiempo aquel objeto que se les había nombrado, cuando no tenía relación con su pareja. Sin embargo, cuando ambos dibujos pertenecían a una misma familia léxica o podrían tener alguna relación en su vida cotidiana, miraban el mismo tiempo hacia ambas imágenes. Esto significa que aunque no supieran exactamente el nombre de aquel objeto sabían que pertenecía a uno de ellos.

El ejemplo más claro estaba en las parejas de “coche y zumo”, si la palabra que se decía verbalmente era “zumo”, el bebé se queda mucho más tiempo mirando la imagen del zumo. Sin embargo si el par de imágenes era “leche y zumo”, los bebés miraban ambos dibujos durante el mismo tiempo, lo que les llevó a la conclusión de que dudaban el nombre del alimento, aunque sabían que pertenecían a un mismo concepto: la alimentación.

Para los investigadores supone un gran hallazgo, ya que gracias a ello se podrá identificar, y ayudar, a aquellos niños que pueden presentar un mayor riesgo en retrasos y deficiencias con el lenguaje.

Vía | PSN
Fotos | Maternidad fácil y Blog del bebé

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