30 diciembre 2011 Nutrición, Salud

Los bebés prefieren la sal cuando la prueban
La sal forma parte imprescindible de nuestra dieta, pero no necesitamos más que la que llevan los alimentos. En el caso de los bebés, no se debe añadir nunca sal a sus comidas. No pasa nada, no les extraña el sabor porque es algo que nunca han probado antes. Sin embargo el exceso de sal sí es perjudicial para su organismo inmaduro.

Una investigación, aunque con muy pocos sujetos de estudio como para ser significativa, advierte que los alimentos procesados antes de los seis meses, hace que los bebés prefieran el sabor salado. Los autores ofrecieron a un grupo de bebés de dos meses una bebida salada y agua. Todos rechazaron la primera y se quedaron con el agua. Repitieron la prueba cuando los niños tenían seis meses.

En esta ocasión los 26 bebés que habían tomado productos almidonados, prefirieron el sabor salado. Los 35 que no lo habían hecho se quedaron indiferentes o prefirieron el agua. Además entre los 26 primeros, a los dos años doce eran más propensos a lamer la sal de los alimentos y a comer sal sola.

La investigación utilizó alimentos almidonados porque incluyen comida procesada, como cereales para el desayuno, pan y galletas, usados frecuentemente como primeros alimentos para los bebés y que muchas veces contienen sal. ¿Quién no le ha dado un trozo de pan duro a un bebé cuando comienza con la dentición? La verdad, yo nunca me he preocupado porque fuera pan sin sal.

El fin de la investigación es alertar sobre la posibilidad de que estos niños, a los que se les ha desarrollado un especial gusto por la sal, la tomen en exceso de mayores, lo que podría causarles problemas orgánicos.

Vía | Healthfinder
Foto | Flickr-Lucidialohman

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  1. Los primeros alimentos del bebé parecen afectar su gusto futuro por la sal | mimundobebe 6 enero 2012

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