20 mayo 2012 Salud

La consulta del oculista
Normalmente, los padres aplican la asistencia a determinados especialistas a una edad en el niño determinada. “Es demasiado pequeño”, “hay que esperar que crezca un poco”. Craso error. En el caso del oftalmólogo, más aún.

El hecho es que, habitualmente, los padres suelen trasladar esta primera visita a una edad entre los 6 o 7 años, cuando la realidad dice que es posible y conveniente hacerlo antes, sobre todo para poder atajar futuros problemas de visión en el niño.

Salvo en casos con antecedentes familiares previos, la edad a la que se debe acudir al oculista está en torno a los dos años y medio y tres años, adaptando a cada edad las exploraciones y test correspondientes.

Aunque en ese tiempo no se puede pedir al niño una descripción de lo que ve, los exámenes adecuados si pueden llegar a predecir otras cosas como la visión en cada ojo, si tuerce un ojo o los dos (posible estrabismo), alguna manchita blanquecina en la pupila (posible leucocoria, la cual habría que tratar con rapidez), pérdida de transparencia a nivel ocular, diferencia de dioptrías entre un ojo y otro.

En resumidas cuentas, no decidamos temas que los profesionales manejan mejor que nosotros. Dejemos que ellos marquen las pautas correspondientes al respecto. No pensemos que por que el niño sea pequeño, requiere de espera a la hora de acudir a un especialista. Desde pequeño, puede empezar a desarrollar algún tipo de dolencia. No permitamos que llegue a ser crónica por no saber a que edad es necesario acudir por primera vez al especialista.

Vía | levante-emv.com

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