3 marzo 2009 Consejos, Recién Nacido, Salud

Echando los gases
Casi todos los bebés tragan aire mientras comen y tienen que expulsarlo después. Es recomendable que lo hagan para evitar molestias y dolores de tripa. A veces es suficiente con incorporarle tras la toma para que expulse los gases. Lo normal es que tarde un poquito.

La postura más tradicional es sujetando al bebé en vertical sobre tu brazo, con la cabecita apoyada en tu hombro. Procura proteger tu ropa porque puede regurgitar algo de leche. Con la mano que tienes libre, dale suaves palmaditas huecas en la espalda o acaricialé con un dedo a lo largo de la columna.

Si el aire se resiste a salir, prueba tumbando al pequeño boca abajo, cruzado sobre tus rodillas y sigue con las palmaditas o las caricias. Si se pone nervioso o echa demasiada leche, incorpórale.

Otra postura que además permite acunarle, es tomar al niño en brazos como si fueras a darle el pecho, con la cabeza más elevada que el abdomen, pero mirando hacia fuera. Puedes masajearle la tripa al tiempo que le meces suavemente y como son muy cotillas, no se quejará.

Sentada, tumba al bebé boca arriba sobre tus piernas, la cabecita en tus rodillas y los pies pegados a tu tripa. Suavemente empuja las piernecitas del pequeño hacia su abdomen y aguanta cinco segundos. El efecto suele ser muy rápido.

Cuando sujeta la cabeza por sí mismo, puedes sentarle en tus rodillas, agarrándole por el pecho con una mano y palmeándole suavemente con la otra en la espalda.

A veces tardan un rato en conseguir echar los gases, aunque no es obligatorio que lo hagan después de cada comida.

Fuente | Crecer feliz
Más información | Ser padres

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