24 junio 2010 Consejos, Embarazo, Salud

embarazada

Al llegar el verano es un tema que nos empieza a llamar la atención y más aun si esta vez te encuentras embarazada. Lo que a ciencia cierta se sabe es que los rayos ultravioletas A naturales son buenos y necesarios para sintetizar la Vitamina D. Como consecuencia de la radiación ultravioleta la actividad que realizan los melanocitos aumenta y junto con ella la pigmentación de la piel, o sea, nuestro bronceado.

No hay pruebas científicas que como consecuencia de los rayos UVA aumenten la frecuencia de abortos espontáneos o la malformación congénita del bebé. Lo cierto es que los estudios realizados son pocos y los datos tampoco alcanzan la cantidad suficiente para afirmar que estos rayos no provocan efectos adversos durante el embarazo.

Se sospecha que el riesgo, en caso de existir sería muy bajo y este existiría si el tiempo de exposición es realmente muy prolongado, no podemos olvidar que los rayos UVA pueden provocar quemaduras peligrosas y hasta cáncer de piel (estés o no embarazada). Por estas razones nunca debes exponerte, ni exponer a tu familia, sin un protector de alto índice.

Volvemos a hacer hincapié en que la ausencia de estudio es poca, y aun mayor en el uso de rayos UVA para el bronceado de nuestro cuerpo en camas solares. Por esta razón es bueno no usarlas (aun sin estar embarazada). Además, las camas solares durante el embarazo aumentan las manchas conocidas como cloasma gravídico.

Lo mismo pasa con los autobronceadores, de los que no se sabe nada sobre el efecto que pueden tener en el desarrollo del embarazo.

Recuerda que ante la menor duda que te surja lo bueno es consultar con tu ginecólogo.

Via | Ahora Mama
Foto | Flickr – Raul Garcia Piñero

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