26 febrero 2010 Noticias, Parto

El aumento de cesáreas y el uso de oxitocina inhiben la liberación de hormonas
Este fin de semana se está celebrando el Congreso Interatlántico sobre Parto e Investigación en Salud Primal en Las Palmas de Gran Canaria. El ginecólogo francés Michel Odent, uno de los principales defensores del parto natural humanizado, ha alertado sobre el aumento de cesáreas y partos medicalizados y su efecto sobre las hormonas de la madre.

Según Odent tanto al practicar una cesárea como al poner a la madre oxitocina durante el parto, se evita que se pongan en funcionamiento las “hormonas del amor” que permiten a la madre cuidar de su hijo. En el caso del parto cree que un entorno no adecuado no deja que la oxitoncina natural se genere y por eso la parturienta necesita de la oxitocina artificial, que inhibe también la producción de endorfinas. Añade que, “la cantidad de mujeres que dan a luz a su bebé y al alumbramiento gracias a la liberación de las hormonas naturales está llegando a ser cero”.

El ginecólogo explicó que cuando se interviene el parto en un animal, la madre no se ocupa de la cría ni hay lactancia, pero en el caso de los humanos es más complejo porque hablan y crean cultura. Piensa que se está llegando a una situación totalmente nueva en la que las “hormonas del amor” pueden quedar obsoletas. Se pregunta que pasará después de varias generaciones de niños nacidos por cesárea. Insitió en que hay muchas diferencias entre un bebé nacido por cesárea y otro por parto natural, aunque no especifica cuales son.

Lástima que estas técnicas no inhiban también el resto de hormonas que hacen que la madre reciente esté irascible y desorientada. Algo que le sucede a la gran mayoría, independientemente de como den a luz.

Vía | ABC
Foto | Bebé

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