7 diciembre 2017 Embarazo, Salud

antibioticos en el embarazo

Sabemos que tomar ciertos medicamentos durante el embarazo no es nada recomendable. Además del daño que podemos hacer a nuestro organismo, no debemos olvidar que nuestro bebé también podrá sufrir alguna secuela. Por eso es imprescindible que, ante la necesidad de medicarnos, sea el médico quien lleve el control exhausto de los mismos, aconsejándonos cuales debemos tomar y cuales no.

Uno de los fármacos que tomamos con más “alegría” y casi sin control, son los antibióticos. Tomar este tipo de medicamentos durante el embarazo suele tener distintas consecuencias en el desarrollo del bebé, así como en la seguridad del embarazo. A todas ellas ahora, además, se une un nuevo riesgo: el de alterar la flora intestinal del bebé.

Los antibióticos alteran la flora intestinal de la madre y el bebé

Un estudio realizado en el Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York, en Estados Unidos, como la utilización de antibióticos durante el embarazo puede alterar la microbiota intestinal del bebé. Este trastorno, que a priori parece leve, puede conllevar enfermedades más graves como una inflamación intestinal, la enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa.

Según estudios anteriores, los antibióticos alteran esa flora intestinal en la que conviven, de forma equilibrada, distintas bacterias que las consiguen mantener en un estado óptimo. Si esa flora se ve alterada, lo más fácil es que proliferen las bacterias “malas”, dando paso a numerosos trastornos e infecciones. En el caso del embarazo, ese problema en la flora intestinal que sufriría la madre también pasaría al hijo, por lo que aumentaría considerablemente el riesgo de que el bebé padeciera, de por vida, enfermedades autoinmunes y patologías inflamatorias del intestino.

flora intestinal

Mayor riesgo para las enfermedades genéticas

Para poder llegar a estas conclusiones, los científicos tomaron a ratones de laboratorio, como muestra, a los que les alteraron la flora intestinal dándoles antibióticos y esa flora se la inocularon a ratas embarazadas. Es así como comprobaron que la rata gestante veía como su flora intestinal se cambiaba, al mismo tiempo que su bebé, una vez daba a luz, también la tenía alterada.

También se comprobó la influencia que podían tener en otro tipo de enfermedades que son genéticas y en las que esta alteración podría tener un impacto directo. Es así como se pudo comprobar que el riesgo de contraer la enfermedad era mucho mayor cuando se había alterado la flora intestinal, llegando a la siguiente generación.

Vía | Webconsultas
Fotos | Webconsultas y Prokto

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