23 octubre 2010 Consejos, Opinión, Padres y madres

madre

Como madre todas sabemos que somos muy pacientes, pero el grado de paciencia de cada una de nosotras es diferente y dependerá, no de nuestra edad, como muchos cree, sino de los diferentes recursos internos que tengamos.

Igualmente, no podemos negar que a los 20 años, si bien nos podemos encontrar buscando nuestro lugar en el mundo, tendremos más energías para la crianza de nuestros peques. Y esto conlleva mayor paciencia.

Pero cuando somos más grandes y maduras, normalmente contamos con más recursos económicos pero con menos paciencia. Por eso, en estos casos, si es que se puede, lo mejor es buscar compañía en lugar de pretender que el niño responda a todas nuestras expectativas. Lo importante de buscar ayuda es tener en claro que solo ayudaran a aliviar la responsabilidad de lidiar con un niño, colaborando, pero las decisiones importantes deben ser tomadas por vos, y que la madre seguís siendo vos.

Para encontrar esa paciencia que antes teníamos y parece haber evaporado con los años, debemos recordar de donde venimos, retrotraernos a nuestra verdadera historia emocional, recordar las vivencias que hemos experimentado y volver a hacer ‘eso’ que tan bien nos hacia, cambiando el enfoque de las cosas y entendiendo que con un poco más de paciencia se logran resultados maravillosos en nuestros hijos y, más aun, en todo nuestro entorno.

Pensemos que el rol de la madre y del padre son, de por si, funciones altruistas. Si sentimos que no tenemos mucho que dar, a lo mejor es porque no hemos recibido mucho nosotros. Y tendremos que buscar recursos en algún lugar interior para mejorar nuestro mecanismo y superar nuestra trama familiar.

Vía | Ahora Mamá>
Foto | Flickr – Julien Lagarde

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