14 abril 2012 Desarrollo

Bebés generosos por genética
Cualquier padre comprueba muy pronto que los bebés nacen con la personalidad fuertemente marcada. Hay bebés tranquilos y nerviosos, cabezotas y conformistas o buenazos y trastos. Nosotros y el entorno podemos modelar un poco el carácter pero son quienes son desde el día que nacen. A la ciencia no le sirve con la observación, hay que estudiar, comprobar e investigar, por lo que muchas veces parece que solo están constatando lo que ya sabemos muchos.

En el caso del carácter, investigadores de la Universidad de Buffalo y de la Universidad de California en Irvine, han situado la amabilidad en los genes. Esas personas que siempre son amables, sonrientes y generosas, lo son en parte por su genética, lo mismo que al contrario. Los autores hallaron varias versiones de los genes receptores de oxitocina y vasopresina.

Micheal Poulin, profesor asistente de psicología de la Universidad de Buffalo y autor principal del estudio ha señalado mediante comunicado que, “El estudio halló que esos genes, en combinación con las percepciones de las personas sobre el mundo como un lugar más o menos amenazador, predicen la generosidad. Específicamente, los participantes del estudio que hallaban que el mundo era amenazante eran menos propensos a ayudar a los demás, a menos que tuvieran versiones de los genes receptores que generalmente se asocian con la amabilidad”.

Según Poulin las versiones amables de esos genes ayudan a superar el temor por un mundo amenazante y a ayudar a los demás. Y añade que, “El hecho de que los genes predijeran la conducta solo en combinación con las experiencias y sentimientos de las personas sobre el mundo no es tan sorprendente, porque la mayoría de conexiones entre el ADN y la conducta social son complejas. Así que si uno de sus vecinos parece una persona realmente generosa, amable y cívica, mientras que otro parece ser más egoísta, tacaño y no tan interesado en ayudar, su ADN podría ayudar a explicar por qué uno es más amable que el otro.

Y concluye, “No afirmamos haber encontrado el gen de la amabilidad, pero hemos hallado un gen que contribuye. Lo que hallo tan interesante es el hecho de que solo hace una contribución ante la presencia de ciertos sentimientos que las personas tienen sobre el mundo que las rodea”.

Vía | Healthfinder
Foto | Flickr-Paumadou

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