24 noviembre 2017 Embarazo, Salud

Sustancias quimicas y embarazo

Aunque a simple vista no podamos ver la cantidad de sustancias químicas que nos rodean en nuestro día a día, una gran cantidad de ellas se acumulan en nuestro organismo provocando distintos problemas, especialmente metabólicos, que pueden tener una repercusión, más o menos grave, en un tiempo determinado. Precisamente cuando estamos embarazadas, es cuando más vulnerables nos encontramos y, por lo tanto, mayor repercusión pueden tener estos agentes químicos.

Es así como, tras un laborioso estudio, se ha descubierto que ciertas sustancias químicas, con las que entramos en contacto diariamente, pueden tener un efecto nocivo durante el embarazo, alterando nuestro metabolismo y aumentando el riesgo de padecer obesidad y diabetes gestacional.

Las sustancias perfluoroalquiladas son las culpables

Este estudio ha sido llevado a cabo por investigadores del Instituto de Salud Global de Barcelona y la Harvard T.H. Chan School of Public Health, a partir de los datos sanitarios recabados a 1.240 mujeres embarazadas de Sabadell, Valencia y Guipúzcoa. En él se ha descubierto como ciertas sustancias químicas, que utilizamos en nuestro día a día, se van acumulando en sangre, provocando distintos problemas metabólicos.

Las muestras de sangre, que se recogieron de las gestantes, se analizaron para encontrar cuáles eran los niveles de unas sustancias químicas llamadas perfluoroalquiladas (PFAS) y la repercusión que tenían en el metabolismo de la embarazada.

sustancias quimicas

Las encontramos en nuestro día a día

Estas sustancias se vienen utilizando, de forma habitual y desde la década de los 50, en los electrodomésticos y distintos productos de consumo, incluidos tejidos, alimentos, productos de limpieza, barnices, pinturas… Estudios anteriores ya alertaban del peligro de estas sustancias, tanto en el medio ambiente como en el ser humano. Estos agentes químicos se acumulan en la cadena alimentaria, en los tejidos vivos y humanos, persistiendo en el medio ambiente y en los organismos vivos, durante años y años.

La forma de llegar, y acumularse en el organismo humano es, sobre todo, a través de los alimentos envasados, el agua potable y la inhalación de polvo en lugares cerrados.

Mayor nivel de PFAS, más riesgo de obesidad y diabetes gestacional

Tras las distintas mediciones en las embarazadas, se comprobó que un alto contenido de PFAS en sangre influía en el metabolismo de los lípidos y la tolerancia a la glucosa, lo que hace aumentar el riesgo de padecer obesidad y diabetes gestacional en la embarazada. Esto unido a una mala alimentación o falta de ejercicio, hace que se convierta en una auténtica bomba para la salud, llegando a ser uno de los agentes fundamentales para desarrollar obesidad o diabetes gestacional.

Vía | Sinc
Fotos | Kruone y Food navigator

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