4 noviembre 2017 Seguridad

Mantas polares y bebés

Cuando llegan las bajas temperaturas y el invierno nos envuelve con su presencia, es cuando debemos buscar las mejores formas de abrigarnos para sentirnos aislados del frío. Para los adultos es sencillo, nuestro cuerpo pone en marcha sus síntomas de alerta y nos invita a ponernos las prendas necesarias para que nuestro cuerpo esté bien protegido, pero en los niños, especialmente en los bebés que todavía no pueden expresarse, resulta más complicado.

¿Cómo debemos abrigar a nuestro peque para que no tenga frío pero que tampoco acabe agobiado de calor? A menudo los padres somos un tanto exagerados y, sin darnos cuenta, ponemos capas y capas para que el bebé no sienta ningún síntoma de frío, sin embargo esto también puede resultar contraproducente. Una de las prendas que solemos usar, y que no resulta nada adecuada, son las mantas polares, por mucho que puedan abrigarle son más peligrosas de lo que parece.

Las mantas polares están fabricadas con bolsas de plástico recicladas

Envolver al recién nacido en una manta polar resulta extremadamente peligroso, así lo han comunicado un grupo de matronas de Whanganui, en Nueva Zelanda. Estas mujeres se han dado cuenta que, especialmente los recién nacidos, son arropados, en muchas ocasiones, con mantas polares. Estas prendas tienen un tacto suave y son ligeras, por lo que nos puede dar la impresión de ser las más adecuadas para los peques. Sin embargo resulta todo lo contrario.

Las mantas polares no están fabricadas con tejidos naturales, que como todos sabemos resultan ser los más adecuados para los bebés. Estas prendas están fabricadas con bolsas de plástico recicladas, un material que además de ser artificial también tiene el inconveniente de no ser transpirable. A poco que te puedas imaginar los inconvenientes, sólo tienes que pensar cómo sería abrigarse estando dentro de una bolsa de plástico en la que el sudor no sale al exterior y que acabará mojando completamente al bebé.

Bebé abrigado en invierno

No son transpirables y resultan peligrosas

El hecho de que la manta polar no transpire va a hacer que suceda el efecto contrario: calienta mucho al bebé, tanto que acabará sudando. Este sudor queda impregnado en la manta, y en su ropa, haciendo que se enfríe y por lo tanto consiga, no sólo descender su temperatura sino conseguir otros problemas respiratorios. De hecho, también podría estar relacionada con algunos casos de muerte súbita.

Pero ¿cómo hacer para mantener abrigado al bebé convenientemente? A no ser que sea recién nacido y necesite una capita de más en su ropa, los bebés tienen las mismas temperaturas que los adultos, así que antes de llenarle de capas, piensa en tus propias necesidades y como te aliviarías tú mismo.

Vía | Guía infantil
Fotos | Beliefnet y Bebés Nuk

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