17 abril 2009 Noticias, Parto

Barriga
Según un estudio publicado en el British Medical Journal ( BMJ ) el 24 de marzo, comer durante las labores del parto no parece tener ninguna consecuencia en el mismo ni en el bebé. Se refieren en todo momento a partos de bajo riesgo y a la ingesta de algo ligero como una pieza de fruta o un yogur. Lo habitual, es que no se permita a la madre comer durante el parto para evitar el riesgo de aspiración pulmonar ( Síndrome de Mendelson ) en caso de que necesite una cesárea de urgencia con anestesia general.

Los autores del estudio observaron que no hay una norma al respecto y que en cada maternidad los protocolos sobre la comida varían. Mientras en unas sólo se permite beber agua a la parturienta, en otros no hay restricciones sobre comida o bebida en esos momentos ya que consideran que supone un esfuerzo físico con un importante gasto de energía.

El estudio no es concluyente. Por una parte no se ha tenido en cuenta la opinión y la experiencia de las madres que formaron parte de él. Por otra, la incidencia de cesáreas, uso de epidural y oxitocina fue mucho mayor que la media del Reino Unido, tanto en el grupo de madres que comieron como en el que no lo hicieron. En ambos casos el resultado fue muy similar. Esto puede ser debido, según el BMJ a que la mayoría de las madres eran primíparas, pero también a las políticas y prácticas de la unidad en la que se realizó el estudio.

Soo Downe, de la Universidad Central de Lancashire, en un editorial en BMJ, dice que este estudio es un buen punto de partida pero que no resuelve el debate clínico. Los trabajos futuros podrían investigar el punto de vista de la madre y sus experiencias sobre comer y beber en el parto. También el efecto de la dieta ligera durante el alumbramiento en condiciones similares a la media nacional, refiriéndose a la incidencia de cesáreas o medicalización del parto.

María Jesús Cancelo, ginecóloga del Hospital Universitario de Guadalajara, pide cautela ante este estudio “En principio, nunca se sabe qué mujer puede tener una complicación que precise intubación y ventilación. En mi opinión, correr un riesgo, aunque sea pequeño, de tener un problema serio por comer, cuando se ha demostrado que tampoco se obtienen beneficios claros no tiene demasiado sentido”.

Vía | El mundo
Más información | BMJ (en inglés)

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