Me siento desbordada

Leticia 23 Noviembre 2009

agobio

Cuando tenemos un hijo nos cambia la vida, eso nadie lo duda, pero no somos concientes de esto hasta que nace. Entonces, en ocasiones, se nos mezclaran experiencias y sensaciones que muchas veces no son del todo positivas.

Puede ser que la palabra no sea desilusión ya que con sólo ver a nuestro hijo sentiremos que se compensa todo, pero sí agobio, cansancio sobre todo por la falta de experiencia. Aunque la naturaleza permite la adaptación al nuevo estado y que el tema más importante en nuestras vidas pase ha ser nuestro hijo, es necesario que sepamos que el cambio nos va a costar un poco. Muchas de nosotras sentimos miedo porque estamos convencidas de que nunca vamos a saber cuidar a alguien que nos necesite tanto, pero enseguida nos damos cuenta de que si podremos hacerlo es más, sentiremos que lo hubiéramos hecho toda la vida. Y lo más importante, que somos felices haciéndolo.

Además, las hormonas continúan con su pequeña revolución y todavía influyen mucho en el estado de ánimo, propiciando incluso sentimientos depresivos. Aún no hay tiempo a restablecerse del parto y el cansancio es lógico, por lo que la recuperación física tarda un poco (más si el chiquito ha venido al mundo por cesárea). Por eso, a veces no encontramos las fuerzas necesarias para poder tirar para adelante con energía y buen humor.

Si ya tenes más hijos, capaz que la situación sea un poco más favorable, ya que has tenido la experiencia previa. . Entonces la lección se encuentra a grandes resgos aprendida y muchas de las cosas no te sorprenderan tanto , salvo que los bebés sean totalmente diferentes, sobre todo si el primero fue un ángel que sólo comía y dormía, y el segundo ha salido algo más guerrero y llorón. Igualmente, si no es tu primer hijo, se sumará los celos del hermano, que también pueden ocasionar agobio y preocupación.

El llanto es precisamente lo que más suele obsesionar a los nuevos padres. Nos asusta sus sollozos, en ciertas ocasiones desesperados, porque pensamos que a nuestro hijo le pasa algo malo que no podemos controlar y la angustia es tanta cuando no somos capaces de calmarlo que es habitual que terminemos llorando con él. No es raro que haya padres que lleguen a añorar su vida anterior, cuando eran sólo dos y todo estaba bajo control. Lo importante es no perder la calma y armarse de paciencia. La experiencia sólo se adquiere poniendo manos a la obra.

Vía | Ser Padres Hoy

PUBLICIDAD

Enlaces a este artículo


Añade un comentario

Sin comentarios

  1. No hay comentarios

Deja un comentario

Agradeceríamos conocer tu opinión acerca de esta entrada. Abstente de insultar y de utilizar palabras malsonantes. Aquellos comentarios o nicks que no se ajusten a lo anterior, o que mencionen o enlacen a otras webs de forma promocional y descontextualizada, serán borrados/modificados inmediatamente.